lunes, 12 de marzo de 2012

Capítulo 32: 184

Mira para abajo y fíjate, forman las letras de tu antiguo nombre. Subes las escaleras corriendo, hace calor y tienes ganas de despejarte con la brisa marina. Desde la ventana de la habitación no se llega a ver el mar pero aun así te parece que puedes llegar a oler su frescor y eso te abre los pulmones. La música es atronadora, tanto que no puedes mantener una conversación fluida así que saltáis y caéis en un colchón desnudo. Una película sobre gente peculiar se proyecta en la televisión y mientras ella observa detenidamente como intentan explicar lo que no es el amor, tú te has quedado embobado. Cierras los ojos y te duermes, el tiempo transcurre despacio y eso hace que te sientas especial, casi como si pudieses pararlo. Nadie se mueve y el colchón ya no está desnudo. Bajas las escaleras y hace frío.

domingo, 4 de marzo de 2012

Capítulo 31: No formas parte del mundo

Sube despacio, no tiene prisa a encontrarse con el espejo. Va poniendo un pie delante de otro con tal parsimonia que parece que puede parar el mundo y es en ese momento en el cual su mente viaja hacia un universo paralelo donde todo y nada es perfecto. Siempre había querido tener el control de las cosas pero tampoco le desagradaba la idea de ser capaz de olvidarse de todo y allí, podía hacerlo. No existían los relojes, no existía la pureza ni la delicadeza, solamente el vacío y las miradas pérdidas de las personas a las que conocía. Se sorprendió al encontrar allí a alguna gente y que al agujerear su mente se diese cuenta de que no estaba loco. Todo el mundo pensaba igual y eso le dejó con la boca abierta delante del espejo. Aquel espejo al cual había tenido tanto miedo y que ahora partiría en mil pedazos si alguien se lo pedía. Las manos nunca habían parado de sangrar.

viernes, 17 de febrero de 2012

Capítulo 30: Jugar a demostrar

Oído cocina, a la próxima llamo a Fernando y su querido villancico y os meto a todos en tumbas unidas por ventiladores asfixiantes. Ten cuidado a que o a como

domingo, 29 de enero de 2012

Capítulo 29: Frío y sudor

Mañana tendremos la vida en nuestras manos. Nadie nos podrá parar, ni gritar pero una noche, sin previo aviso, la cara de miedo que se reflejaba en tus ojos nos obligó a meternos en cama y juntar los pies.
Nada más levantarse la ventana seguía abierta y tú decidiste que aquel era el momento de asomarse a mirar el mar y sentir como te llamaba la caída sobre el acantilado.
Yo me levanté y te agarré.
Vuelven a meterse en cama y el día lo convierten en noche, la luz desaparece y las vidas se mezclan en bucle infinito de miradas extrañas. Mañana no será otro día.

The Sunday Drivers- The end of maiden trip

sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo 28: Esperanza

Podría decirse que esto no pertenece a esta serie de siniestros capítulos que narran la vida de la gente más indeseable que jamás ha pisado el agua, pero me gustaría incluirlo, y pensar que así también forma parte de todo lo que nos rodea.
Se levanta y el café aun no está preparado, coge el coche para conducir durante 5 minutos y vuelve a casa tal y como salió. El café sigue sin estar preparado así que coge y cucharada a cucharada hace pasar el agua caliente por el grano molido. Mientras disfruta del calor sobre sus manos heladas piensa en que será un gran día. Se viste, como solía hacerlo hace poco menos de un año y sale a comerse al mundo. Risas, sonrisas y agua templada. Entra en un bar acompañado de una persona desconocida y al salir, cree que ya es algo más que una persona. El vino corre por sus venas, vino y más vino durante toda la tarde hasta que al volver a casa y encender el ordenador se le cae el alma a los pies y llora, los papeles vuelan por toda la estancia y la pantalla del ordenador acaba en la basura. El vino vuelve a correr y los llantos no censan en lo que queda de día. "La esperanza es lo último que quiero perder, pero creo que a cada hijo de puta (o persona, como prefiráis) con el que me siento a tomar agua templada no es capaz de mirar en mis ojos y ver que soy lo que necesita para sobrevivir".

After the storm- Mumford and Sons

lunes, 2 de enero de 2012

Capítulo 27: Un viaje largo

Las palabras no salían de tu boca, te habías quedado muda durante las dos horas que yo había estado contándote mi vida, desde el comienzo y con todo tipo de detalles. Mi historia terminaba en aquel sofá donde ahora mismo tú estabas sentada y que me describiste como un  buen sitio para pasarse un día entero con libros y café.  Me invadió el miedo al ver tú cara y no sabía si aquello significada que el encuentro fortuito no se volvería a repetir o que no sabías como decirme que te sentías sola.
A partir de aquello no pude contenerme por lo que todos los días te visitaba para que me invitaras a un café y me contaras como te había ido el día, a veces salíamos a pasear, cuando no llovía y podíamos disfrutar de aquel sol que no calentaba.  Tú me contabas tus penas, vacías de sentido como todo lo que nos rodeaba,  y yo no solía abrir mucho la boca, me gustaba escucharte y verte feliz.  Cada viernes por la noche habías cogido como costumbre visitarme para hacerme compañía durante la cena. Siempre te ponía un planto con comida, pero tú nunca probabas bocado y yo no quería saber el por qué.  Un viernes suelto de aquellos, me dijiste que te ibas a vivir lejos, no querías volver a ver las calles tristes y a la gente seria que habitaba la ciudad. Deseabas ver el mar a todas horas desde la ventana de tu habitación y que te sirvieran el desayuno por las mañanas.
Dejando atrás todo lo poco que tenía en mi vida, hice las maletas y tres días después de que te hubieses ido cogí un tren con destino incierto. Durante meses te busqué en los sitios más recónditos y extraños que puedas imaginar, para finalizar en una playa vacía donde llovía sin parar. Rebusqué en mi mochila y saqué el libro, la lluvia caía sobre él y hacía que aquellas letras se modificaran resbalando y convirtiéndose en mis lágrimas negras. Mancharon mis labios y los tiñeron, mancharon todo mi cuerpo, el negro me atrapó, entonces fue cuando apareciste para esconderte en nuestro mundo. 

sábado, 3 de diciembre de 2011

Capítulo 26: Empaparse de realidad

Se levanta una mañana cualquiera con la sensación de que será un gran día. Desayuna lo de siempre, le gusta la rutina, se ducha y se disfraza. Le gusta salir a la calle y que nadie sepa quién es en realidad, esconderse en su mundo y ser solo él mismo para un puñado de personas que a cada minuto que pasa en su vida se va haciendo más y más pequeño. El sol no calienta y el autobús no lleva la calefacción puesta. Se gira y ve a una chica sin ojos, sonriendo sin parar y con un libro entre las manos. No llega a ver el título pero presupone el tema general de todos los capítulos. Y al llegar a su destino, se da cuenta de que se encuentra en un ciudad sin nombre, poblada de gente con la mirada perdida y piensa que necesita volar, volar hacia lo más y rezar para caer en el lugar adecuado. Su deseo se cumple a la perfección, y su mente lo cambia todo. Solo puede decir que él suele tener la mirada perdida y necesita que alguien le ayude a encontrarla.