domingo, 4 de marzo de 2012
Capítulo 31: No formas parte del mundo
Sube despacio, no tiene prisa a encontrarse con el espejo. Va poniendo un pie delante de otro con tal parsimonia que parece que puede parar el mundo y es en ese momento en el cual su mente viaja hacia un universo paralelo donde todo y nada es perfecto. Siempre había querido tener el control de las cosas pero tampoco le desagradaba la idea de ser capaz de olvidarse de todo y allí, podía hacerlo. No existían los relojes, no existía la pureza ni la delicadeza, solamente el vacío y las miradas pérdidas de las personas a las que conocía. Se sorprendió al encontrar allí a alguna gente y que al agujerear su mente se diese cuenta de que no estaba loco. Todo el mundo pensaba igual y eso le dejó con la boca abierta delante del espejo. Aquel espejo al cual había tenido tanto miedo y que ahora partiría en mil pedazos si alguien se lo pedía. Las manos nunca habían parado de sangrar.
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