sábado, 3 de diciembre de 2011
Capítulo 26: Empaparse de realidad
Se levanta una mañana cualquiera con la sensación de que será un gran día. Desayuna lo de siempre, le gusta la rutina, se ducha y se disfraza. Le gusta salir a la calle y que nadie sepa quién es en realidad, esconderse en su mundo y ser solo él mismo para un puñado de personas que a cada minuto que pasa en su vida se va haciendo más y más pequeño. El sol no calienta y el autobús no lleva la calefacción puesta. Se gira y ve a una chica sin ojos, sonriendo sin parar y con un libro entre las manos. No llega a ver el título pero presupone el tema general de todos los capítulos. Y al llegar a su destino, se da cuenta de que se encuentra en un ciudad sin nombre, poblada de gente con la mirada perdida y piensa que necesita volar, volar hacia lo más y rezar para caer en el lugar adecuado. Su deseo se cumple a la perfección, y su mente lo cambia todo. Solo puede decir que él suele tener la mirada perdida y necesita que alguien le ayude a encontrarla.
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